Crucero: Con exhibición de cortometraje protagonizado por vecinos cerró residencia artística

La pieza audiovisual realizada por la Cuadrilla Zorro Azul (ex Teatro Errante) y los propios habitantes del sector es el resultado del cruce de prácticas artísticas con contextos sociales que promueve el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través de sus Residencias de Arte Colaborativo.
Como un sueño de infancia hecho realidad cataloga Marlis Castro su participación en el reparto del cortometraje Estación Crucero-El ramal de un no-lugar. La exhibición de la pieza audiovisual, que recogió aspectos de la vida pasada y actual de los propios vecinos de la localidad ubicada en la comuna de Río Bueno, marcó el cierre de la Residencia de Arte Colaborativo desarrollada por la Cuadrilla Zorro Azul (ex Teatro Errante), en el marco del programa del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
Durante más de tres meses, el actor y director teatral Cristian Flores, la socióloga y gestora cultural Katharina Eitner y el diseñador gráfico Alejandro Délano como invitado, se instalaron en la provincia del Ranco para propiciar instancias donde los habitantes de Crucero compartieran sus historias, recuerdos y expectativas en torno al territorio, revelando la importancia de la identidad colectiva y la historia local. La idea final fue generar un producto audiovisual de creación artística colectiva, que reflejara el imaginario del pueblo.
“Básicamente acudíamos donde ellos se juntaban o los citábamos de manera personal y también a algunas reuniones para que supieran lo que estábamos haciendo, cuándo íbamos a empezar el rodaje, por ejemplo”, comenta Cristian Flores, quien se desempeñó además como director del cortometraje.
La información sistematizada en terreno se sumó a un primer diagnóstico sociocultural y una jornada de trabajo nacional, lo que fue delineando el carácter de la producción audiovisual, en la que desde un primer momento el arquetipo de lo fantasma estuvo presente. “Los vecinos nos hablaban de una línea donde antes pasaba el tren y hoy no hay nada; una historia de la crónica roja acerca de una persona que se perdió y que luego el río la hizo aparecer; una pareja de abuelos que perdió a sus hijos…Siempre había algo que estaba ausente, pero que a la vez se hacía presente por el relato y el recuerdo de la gente. Por eso hablábamos de un no lugar”, dice el actor sobre lo que además terminó siendo parte del nombre del cortometraje.
La comunidad como protagonista
La base del buen resultado de las residencias está en la participación e involucramiento de la propia comunidad a la que llegan a integrarse los artistas. Clave en el caso de Crucero fue el apoyo de la junta de vecinos. “Tratamos que todas las personas y organizaciones tuvieran participación, de alguna u otra manera. Además de convocar a los vecinos hice de mamá de uno de los niños que buscaba el tesoro. Fue una muy bonita experiencia y en mi caso un sueño que tenía desde la infancia, que pude hacer realidad. Estoy muy agradecida por la oportunidad”, señala la presidenta Marlis Castro, y agrega: “La gente se sintió importante, pudo ver la vida desde otro punto de vista, sintieron que ellos podían hacerlo y hubo una convivencia muy bonita”.
Sobre la idea de que artistas de todo el país se trasladen hasta localidades alejadas para desarrollar un proyecto con la comunidad, afirma: “Esto es algo digno de destacar y felicitar, el hecho de descentralizar, que las cosas no lleguen solo a la comuna, a lo urbano, sino, como esta vez, haber tocado las puertas de lo rural”.
Guillermina Leal es propietaria de un carrito de comida al paso, junto a la línea férrea en Crucero. Dar cuenta de su trabajo a diario fue una de las cosas que le permitió su rol como actriz del cortometraje. “Hicimos varias reuniones con los artistas y nos dieron las indicaciones. A mí me tocó atender a Billy, el chico haitiano que vive acá. Mi hijo Cristian también trabajó mucho con ellos, es el niño que sale arrancando del caballero de la estación”, comenta y sonríe.
Para esta vecina la experiencia solo tuvo resultados positivos. “Me pareció algo muy bonito, un experimento, porque nunca me habían grabado y no había actuado, y también sirvió para mejorar y limpiar nuestro pueblo, además de trabajar en comunidad, con personas que muchas veces uno las ve pasar, pero con la que nunca había establecido una conversación”, sostiene.
Sobre el contenido del cortometraje que dura poco más de 17 minutos, Cristian comenta: “Todo tiene que ver con algo que no está o algo que se va, como esta historia de los abuelos que esperan a unos hijos en la estación de trenes que ya no existe, que nunca aparecieron; unos niños que van en busca de un tesoro, otro que lo encuentra en la casa que deja el habitante haitiano que incorporamos. Todas estas historias se cruzaban”.
Si bien los realizadores puntualizan que el cortometraje está en una etapa de mejora en la edición y de solución de algunos problemas técnicos, su presentación a la comunidad fue todo un éxito. “Cuando se estrenó el cortometraje fue muy bonito y emocionante. Fue como estar el cine, apagaron las luces y estaba lleno, llegó mucha gente a verlo”, cierra Guillermina.
Mehuín y Neltume
Además de Crucero, también se realizaron residencias artísticas en Mehuín y Neltume. En la primera localidad el trabajo estuvo a cargo del colectivo Caja de Cartón, enfocado en indagar en la identidad de Mehuín mediante un proceso colaborativo para activar la memoria y su estrecha vinculación con la historia territorial, esto a través de la recopilación de información como fotografías antiguas, archivos, relatos y métodos de trabajo de oficios, los que quedaron registrados a través de diversos formatos tales como libros, postales y posters, con títulos como Kizungünewün. Autodeterminación/Autonomía; Aiwiñ y Kimniekan.
En el caso de Neltume, el colectivo Catrileo+Carrión se centró en activar una comunidad autónoma de tejedoras de telar mapuche o witral, que fue capaz de presentar reflexiones colectivas e individuales sobre el lugar de las mujeres y el pueblo mapuche en la historia local de Neltume, con el fin de intervenir la trama de la historia patriarcal-occidental construida en y sobre Neltume, mediante la presentación y reflexión en torno a las memorias, relatos, palabras e imágenes de quienes no tienen voz o imagen en esta historia. El resultado quedó plasmado en el texto Poyewün Witral: Bitácora de la comunidad de tejedoras de Neltume.
Para conocer cada una de las experiencias de residencia tanto en Los Ríos como en el resto del país, se puede revisar la plataforma http://bitacoraresidencias.cultura.gob.cl/
Convocatoria abierta
El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través del programa Red Cultura, mantiene abierta la cuarta convocatoria de Residencias de Arte Colaborativo 2019, iniciativas que se desarrollarán en territorios geográficamente aislados y/o de realidades sociales complejas en todas las regiones del país. El propósito es trabajar directamente con la comunidad de estas localidades, así como la comunidad aledaña o usuaria de un espacio cultural o Cecrea.
Las 41 comunas, localidades y modalidades donde se implementarán estas Residencias, fueron focalizadas por cada región según estrategias institucionales y se ubican en todas las regiones del país. En el caso de Los Ríos estas serán Valdivia, en el sector donde se emplaza Cecrea; además de Curriñe en Futrono y Huiro en Corral.
En esta cuarta convocatoria se recibirán postulaciones de manera digital a través del sitio web www.fondosdecultura.gob.cl. El plazo para postular se extenderá hasta el viernes 10 de mayo, a las 17:00 horas. También se pueden presentar postulaciones mediante correo certificado o ser entregadas personalmente en la Coordinación Nacional del Programa Red Cultura, ubicada en Plaza Sotomayor N° 233, tercer piso, Valparaíso.
Las consultas referidas a esta convocatoria se pueden realizar llamando a los teléfonos 600 600 0255 o 32 2 608400, o al correo electrónico residenciasredcultura@cultura.gob.cl.