¿Cómo puedo saber si mi hijo sufre bullying?

El término bullying se utiliza para explicar  un comportamiento agresivo e intencional, que busca hacer daño a otro en forma constante durante un período de tiempo y en el cual existe una relación interpersonal caracterizada por una asimetría de poder.

Este maltrato, frecuente entre los estudiantes, puede ser en base a agresiones físicas, verbales, sociales y psicológicas.

Las consecuencias del bullying en quienes lo padecen pueden ser tanto físicas como psicológicas, e incluyen moretones, pérdidas en el patrimonio personal, y a veces terminar en cuadros depresivos,  trastornos de ansiedad e incluso el suicidio.

Actualmente, el bullying no es una práctica aislada. El 10.7% de los estudiantes afirman haber sufrido esta abuso, cifra que se reparte de manera proporcional en todas las clases sociales, con un leve predominio de los colegios municipales.

En relación a las características del alumno agresor, destaca la ausencia de empatía, baja autoestima, impulsividad, fracaso escolar, consumo de alcohol y drogas.

Por su parte, los menores los agredidos podrían manifestarse retraídos, callados, en algunas ocasiones aterrorizados, presentar dolores de estómago, cabeza, irritabilidad y falta de apetito.

Por los riesgos para la integridad física o sicológica de quienes sufren este acoso, es fundamental que los padres mantengan una fluida comunicación con sus hijos e investiguen cualquier conducta sospechosa.