Comunidad católica de Río Bueno recordó al sacerdote Enrique Breidbach Jacob

En la mañana de hoy los sacerdotes de la iglesia inmaculada concepción de Rio Bueno en compañía de un grupo de fieles participaron de una misa en memoria del padre Enrique Breidbach Jacob quien falleció el pasado fin de semana en Santiago y cuyos funerales se realizaron al medio día del pasado lunes.

Enrique Breidbach fue párroco tanto en la Unión como en Rio Bueno y falleció en el año que cumplía  45 años de sacerdocio y 50 años de vida religiosa

Enrique (Heinrich) Breidbach Jakob, nació el 2 de octubre de 1940 en Leutesdorf, provincia de Rheinland, Alemania. Sus padres fueron Hermann y Elizabeth. Su único hermano Winfried, vive en Alemania.

Hizo su noviciado el año 1964 en Arnstein, profesando el 10 de abril de 1965 en el mismo lugar. Recibió la ordenación presbiteral el 25 de julio de 1970 en Simpelveld, Alemania. Recién ordenado fue destinado a Argentina donde permaneció hasta junio de 1972, año en que llegó a La Unión, en el sur de Chile.

Además de sus servicios como párroco en La Unión y Río Bueno, fue formador en el Postulantado de la ex Región Chile-Sur. El año 1997 se traslada a Santiago como vicario parroquial de la parroquia Damián de Molokai. Desde el año 2001 y hasta 2005 vive en Valparaíso donde se desempeña como rector del templo SS.CC. de esa ciudad. Luego vuelve a Santiago, donde fallece siendo vicario parroquial en la parroquia La Anunciación.

Enrique se destacó siempre por ser un buen pastor dedicado a su servicio a los fieles en las parroquias donde estuvo, preocupado especialmente por las cosas prácticas y de organización.

Sus últimos años dio un testimonio de fortaleza para enfrentar el cáncer que lo aquejaba, mostrando sus ganas de vivir y de seguir sirviendo hasta los últimos días, siempre con una sonrisa.

Fue un hermano profundamente preocupado por las necesidades de sus hermanos de comunidad, especialmente por los enfermos, animándolos y acompañándolos en sus tratamientos y procesos.

En los últimos años Enrique se fue volviendo cada vez más fraterno, accesible y más amable.

Por: David Vargas