Esta mañana Rodrigo Rojas Vade renunció a la constituyente «tiene un rol demasiado importante como para ser una dificultad en su funcionamiento o resultado».

«No soy delincuente, soy alguien que se equivocó. No busqué privilegios ayer y no los busco hoy», dijo, indicando que oficializará su salida apenas se apruebe el mecanismo oficial para hacerlo.

Rodrigo Rojas Vade anunció este lunes su renuncia a la Convención Constitucional luego del escándalo registrado tras reconocer que no padece cáncer, hecho que fue utilizado durante toda su campaña electoral para ser electo para redactar la nueva Constitución.

A través de sus redes sociales, el ahora ex convencional destacó que la Convención «tiene un rol demasiado importante como para ser una dificultad en su funcionamiento o resultado».

«Quiero pedir disculpas a todas las personas que se han sentido traicionadas, he cometido errores muy graves pero ningún delito: mi enfermedad es real y el dinero que recibí en una actividad solidaria fueron destinados a solventar deudas adquiridas por mis problemas médicos», aseguró.

Asimismo, reiteró que «no soy delincuente, soy alguien que se equivocó. No busqué privilegios ayer, no los busco hoy. No invoco fuero ni lo voy a hacer y estaré protestando en las calles cada vez que sea necesario».

«No aceptaré dinero por los días en que no trabajé sin justificación y, tan pronto exista el mecanismo para presentar mi renuncia formal, haré uso del mismo«, complementó Rojas Vade.

Complementó en la importancia del proceso del cual participó, destacando su «anhelo de que sean los 155 quienes defiendan el proyecto de Constitución Política que entregarán al país para su ratificación y así dejar atrás la nefasta Constitución de 1980, al igual que los millones que salieron a las calles desde el 18 de octubre y han defendido el proceso para llegar a ella. Mi compromiso siempre ha sido real».

Finalmente, informó que no cobrará por el tiempo en que no trabajó al interior de la convención: «Presentaré mi renuncia porque la nueva Constitución debe reflejar un país digno, donde quienes cometen errores los reconocen y asumen consecuencias».