La contaminación del río Bueno, un crimen para la economía local

Hoy en día la cuenca del río Bueno se encuentra amenazada por la inminente instalación de hidroeléctricas y pisciculturas  que quieren construirse  en el quinto río más caudaloso de Chile y uno de los más largos con sus 200 kilómetros de rivera.

Aquí se tratará de dar a conocer los efectos negativos respecto al medioambiente y a la economía local, que son acarreados con la puesta en marcha de proyectos tan avasalladores como son las hidroeléctricas y pisciculturas en ríos tan emblemáticos como lo es el río Bueno.

Para graficar la magnitud de la contaminación producida por las hidroeléctricas, se realiza un análisis de las diferentes dimensiones que afectan negativamente la contaminación de  los ríos.  En primera instancia se tiene la contaminación del suelo, debido a que el movimiento de materiales afecta el hábitat donde viven los peces, destruyendo el lugar de desove,  contribuyendo al riesgo de extinción de los mismos; altera el paisaje original, comprometiendo la existencia de aves y plantas que habitan en el lugar.  Además, la instalación de tuberías implica el derrame de residuos nocivos para el agua y otros elementos de construcción que erosionan inevitablemente la cuenca del río en el lugar de la obra, que luego se propaga a todo el río en muy poco tiempo.

En segundo lugar está la contaminación del aire, pues muchos estudios avalan el hecho de que en este tipo de proyectos existe emisión de material particulado generado por los motores de maquinarias utilizadas para este tipo de obras.  A consecuencia de ello, también es probable la contaminación acústica, debido al aumento de la intensidad de ruidos provocados por las maquinarias de construcción.

En tercer lugar se encuentra la contaminación del agua propiamente tal, que es la más severa, debido a que la alteración del curso de los ríos afecta el desarrollo de la vida normal de los peces, pues las variaciones en la temperatura producen efectos negativos sobre la flora y fauna, tales como la propia muerte de animales o la migración de ellos a otros lugares, generado principalmente por infecciones de bacterias y enfermedades que son producto de la evaporación del agua, que en definitiva terminan por destruir gran parte del entorno medioambiental de los ríos.

Por otro lado, las pisciculturas se colocan con la excusa de la creciente demanda de pescados por parte de los consumidores y para evitar la sobrepesca.  Sin embargo, la puesta en marcha de éste tipo de proyectos, atraen otros efectos mucho más nocivos, que se traducen en la contaminación por medio de la concentración de excrementos y disolución de alimentos para peces con aditivos dañinos para la química del agua.

Se plantea el ejemplo del virus ISA que hizo comprometer la economía de la Región de Los Lagos en el año 2007, enfermedad que fue causada por la concentración de peces en jaulas, que se realizó de forma indiscriminada, producto de la ambición de las empresas en producir más y más, generando gran crecimiento económico para esa región, por el correr de varias décadas, pero que finalmente terminó por sucumbir la economía local,  además de amenazar a la industria salmonera chilena, tanto en el ámbito nacional como en el  internacional.

Otro factor importante a considerar en este tipo de proyectos es el factor cultural e identitario, pues las comunidades indígenas se sienten pasadas a llevar con este tipo de iniciativas, donde se ven perjudicadas principalmente por la invasión de territorio ancestral, provocado por las inundaciones que son inevitables en la implementación de las hidroeléctricas.  Entonces la pregunta que viene de cajón es, si es que con estos proyectos pensados para el río Bueno ¿se cumplirá con las prescripciones del famoso convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que implica consulta obligatoria a los pueblos originarios cuando se afecte su territorio?, y por sobre todo ¿serán publicadas las conclusiones obtenidas o acuerdos tomados a partir de la aplicación de este tipo de instrumento jurídico?

Ahora bien, si se aplica de manera más exhaustiva la ley, en esta materia, es posible preguntarse si se han contemplado las prerrogativas de la Ley N° 18.892, sus modificaciones, y la Ley General de Pesca y Acuicultura, donde plantea en sus Artículo 168 la obligatoriedad de las empresas que manipulen el río, de efectuar un programa de siembra de las especies que se ven vulneradas a raíz de la intervención que involucra la natural migración de los peces que habitan antes de la construcción de una central hidroeléctrica.

Con la implementación de este tipo de iniciativas, se puede apreciar que existe una contradicción entre las políticas públicas relacionadas con emprendimiento local, en la Región de Los Ríos, donde se supone que se fomentan los programas de desarrollo del emprendimiento turístico, por medio de la institucionalidad en materia de productividad, para apuntar a un “desarrollo armónico” que procura, entre otros preceptos, el cuidado del medioambiente.  En esto, la aprobación de proyectos relacionados con hidroeléctricas y pisciculturas, contravendrían de manera garrafal los objetivos iniciales de ese plan de desarrollo regional, debido a que solamente vendrían a  beneficiar a los monopolios autorizados, como son las empresas de energía en Chile, las cuales son manejadas por grandes grupos económicos, que en muy pocos casos traducen sus beneficios a los usuarios o clientes, por ejemplo bajando la cuenta de luz, por medio de las empresas suministradoras de electricidad.

Finalmente, es necesario hacer una última pregunta ¿hasta cuándo se justifica la destrucción del medioambiente con la idea de crecimiento económico, progreso y bienestar?, pues las soluciones que se plantean con la instalación de este tipo de proyectos vienen a ser verdaderos “parche curitas”, que constituyen una  mirada cortoplacista de lo que debiera preocupar a la economía de una localidad, pues existen muchas otras alternativas de fomento a la innovación que pueden ser mucho más efectivas para el desarrollo de la Región de Los Ríos, que no se transformen en lo que es “pan para hoy y hambre para mañana”,  como lo son las propias estrategias de turismo que posee la Provincia de Valdivia, que han resultado exitosas, pero que necesariamente deben extenderse a las demás provincias como la del Ranco, para apuntar derechamente a un verdadero desarrollo armónico.

Guido Asencio Gallardo

Académico Universidad de Los Lagos

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