Las piscinas solares surgen como alternativa para que agroindustria reduzca sus costos energéticos

Producir energía térmica, usando la tecnología de solarpond (piscinas solares) para aplicaciones multipropósito en la agroindustria, es el objetivo de un proyecto que ejecuta la empresa ProIntech, con cofinanciamiento de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), del Ministerio de Agricultura.

La idea es reducir los costos energéticos y hacer más sustentables los procesos productivos utilizando Energías Renovables No Convencionales (ERNC).

En la industria agrícola el uso de la energía térmica de baja temperatura (menor a 60ºC) es un recurso básico para la producción. Esta se usa tanto para invernaderos en el cultivo de hortalizas, así como en la crianza de aves y porcinos y en el secado de frutas, entre otros. En general, esta energía proviene de combustibles fósiles como gas, petróleo o carbón.

“Las piscinas solares son una aplicación solar térmica competitiva frente al uso de combustibles no renovables. Existe evidencia científica de que esta tecnología podría ser es una alternativa viable, sustentable y no contaminante, fácil de mantener y que puede ser hasta cinco veces más económica que el uso de combustibles fósiles para procesos que requiere energía térmica de baja temperatura (hasta 60ºC)”, explica el coordinador del proyecto, Cristián García.

La piscina solar  —tecnología desarrollada en Australia, en Israel y Medio Oriente, España, México y Estados Unidos— consiste en aprovechar la energía solar (radiación solar) para almacenar energía térmica, la cual puede ser utilizada en procesos continuos durante las 24 horas del día.

En lugares con buena radiación solar, desde el extremo Norte hasta el Biobío, se pueden alcanzar temperaturas promedio sobre los 50ºC durante todo el año, y es posible aprovechar hasta en un 30% la energía solar. Sólo como ejemplo, el desierto de Atacama es el mejor lugar del mundo con un promedio de radiación 8 KWh/m2-dia,  cifra que baja hasta los 5,5 KWh/m2-dia en la Zona Central.

“Apoyamos este tipo de proyectos ya que el uso de energías renovables es clave para mantener un desarrollo sostenido y sustentable, en el largo plazo, del sector agroalimentario y forestal”, enfatiza el ejecutivo de innovación de FIA y supervisor de la iniciativa, Maurice Streit.

Demanda potencial

Si bien la demanda para este tipo de tecnología es difícil de dimensionar, se estima que la mayoría de los productores agropecuarios, de cualquier tipo, requieren en sus procesos el uso de energía térmica, ya sea para lo más básico como mantener calefaccionado un espacio, hasta procesos más elaborados como el secado o pasteurización.

“Si se segmenta, por ejemplo a productores de tomates en Quillota, el mercado podría llegar a cientos de hectáreas que hoy en día están bajo invernadero. Podríamos decir que la demanda potencial de solarpond para la agricultura, podría ser equivalente al consumo de combustibles fósiles y leña que actualmente tienen los agricultores entre el extremo norte y la Región de Biobío”, añade García.

En el plan de trabajo del proyecto, se contempla la instalación de un prototipo experimental en la comuna de Llay-Llay, donde la aplicación será para un invernadero vertical y secador de fruta.

La duración de este proyecto es de 3 años y demandará e un costo total de $147,5 millones, de los cuales FIA aportará casi $118 millones.

Fuente: FIA