Los awá y la problemática indígena: una mirada desde Bruselas

“La situación de los awa guajá es muy crítica, es la tribu más amenazada del mundo porque sus tierras están siendo devastadas a un ritmo alarmante, uno de los ritmos más acelerados de la Amazonía brasileña”, explica a DW Sarah Shenker, de Survival International. Habiendo logrado que el gobierno brasileño intercediera a favor de la protección de sus territorios –poniendo un plazo de evacuación a los invasores-, su organización y Unrepresented Nations and Peoples (UNPO) llevan la frágil situación de los 450 awás al Parlamento Europeo.

En situación semejante están muchos otros pueblos amazónicos. “Hay otros que no tienen ni sus tierras demarcadas, están viviendo al lado de carreteras, en campamentos provisionales, donde hay una tasa de alcoholismo muy alto. Lo interesante es que cuando los pueblos indígenas tienen sus tierras intactas, que también existen esos casos, pueden sobrevivir y estar muy sanos. Tierras es lo único que necesitan en muchos casos”, dice Shenker que ha trabajado en el Brasil con los guaraníes y los yanomamis, en México con los tzotziles y los tojolabales.

¿Discrepancia entre la UE y sus Estados miembros?

Para interceder porque los gobiernos los protejan, así Shenker, la infuencia política de la UE es crucial. Por otro lado, fuentes europeas afirman que el apoyo a los indígenas, la valoración de la herencia cultural que representan y su protección por ser minorías, es desde hace tiempo para integral de su cooperación.

No obstante, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a enero de 2014 sólo cuatro de los ahora 28 países de la UE –España, Noruega, Dinamarca y Holanda- han ratificado la Convención 169 relativa a los derechos de los indígenas, entre ellos a sus tierras o su relocalización en caso de que tuviesen que ser desplazados. Que todos los países de la UE lo hiciesen, daría mayor peso a una convención que hasta el día de hoy apenas han ratificado 22 países.

Y es que, así especialistas, la autodeterminación de estos pueblos ancestrales no conviene demasiado. “Una de las razones principales por las cuales los gobiernos no quieren demarcar tierras y no quieren dejar a los pueblos indígenas vivir en la manera que quieran. Hay recursos, la tierra y los gobiernos los quieren. En África, en Botswana, hay el caso de los bosquímanos que están luchando para volver a su tierra ancestral. Pero hay muchos diamantes ahí y el gobierno no quiere que los bosquímanos tengan libre acceso”, sigue Shenker.

Protegerlos desde diversos enfoques

Como fuere, y a pesar de que los países europeos, al parecer, no tienen muy claro aún las ventajas también económicas de proteger a la herencia cultural de los pueblos amazónicos –que incluye elementos de biodiversidad y de lucha el contra cambio climático-, desde la cooperación europea se destinan fondos para ello.

En su lucha contra las empresas mineras, por ejemplo, un proyecto localizado en México, Guatemala, El Salvador, Ecuador, Perú y Bolivia capacita y asesora legalmente a mujeres indígenas y las acompaña de ser necesario en su camino hacia la Corte Interamericana de Derechos Humanos. También, a través del instrumento de derechos humanos, se apoya el trabajo del Alto Comisionado de la ONU, entre ellos la tarea del relator especial para pueblos indígenas. En programas de apoyo a autoridades locales, a organizaciones no gubernamentales y de medidas antidiscriminación el tema indígena está presente en el trabajo de la cooperación europea.

Ya sea enfocado desde la regulación de la minería, de la explotación de recursos naturales o de la protección de la biodiversidad… las instituciones europeas no son ajenas al tema indígena. “Me parece que últimamente hay más resoluciones a su favor… Eso es un avance, pero será positivo sólo si crea un cambio en la política y en el trato diario allá. Por ejemplo en el caso de los awá –que son un pueblo cazador-recolector- si los invasores de su selva –los madereros, las haciendas- no salen, no van a poder sobrevivir”.

Fuente: Deutsche Welle